
El tiempo mata de miedo
cuando está vacío.
El sol me dice adiós
le veo marcharse desde mi ventana,
va encendiendo silencioso
una a una las estrellas,
tú ya no estás allí
todas las noches a las once,
solo queda ya la poesía
como único testigo.
2011(c) A.A.M.
Precioso y delicado el poema que pones hoy Ana, Enhorabuena por el.
ResponderEliminarBesos
Juanjo
Una vez más un poema precioso, Ana.
ResponderEliminar...por muy mal que pinten las cosas el sol nunca dice adios, quizás hasta luego...
Muchas gracias Juanjo, me alegra mucho que te guste.
ResponderEliminarGracias y besos
Es así Aurora, el sol sale cada mañana unas veces más brillante y otras menos pero ahí está, aunque otras cosas desaparezcan.
ResponderEliminarGracias un beso
MARAVILLOSA, ANA!!
ResponderEliminargracias Mayte, un beso enorme
ResponderEliminarÚnico testigo poderoso.
ResponderEliminarPercutor de almas.
Presunto culpable del incendio de cielo,
de cada tarde.
BELLÍSIMO.
Besote,
Ana.