
La arena del reloj se llevó aquel sueño
sin apenas darnos cuenta,
quedaron enterradas las palabras de mañana
y las mañanas de mañana,
con ese abrazo que nunca te di
rodeando tu espalda,
viviendo amaneceres
apagando anocheceres.
La arena se llevó aquel sueño
sepultó allí la luz y el duende,
dejando caricias perdidas
sin dueño (A.A.M.)
El tiempo y lo que se perdió, cuando no podemos volver atrás y deshacer y volver a crear y a creer. Poema nostálgico y hondo que dice mucho en unos pocos versos.
ResponderEliminarUn beso.
Precioso poema con el tiempo como tema. Me gusta, me gusta mucho. Una vez mas has construido un poema lleno de sensibilidad. Un beso asi eres tú.
ResponderEliminarJuanjo
Versos de pérdidas y de dolor que tú traduces a belleza y poesía.
ResponderEliminarMe encanta leerte, Ana
Hay cosas que se pierden que jamás regresan, porque se van quedando pedazos por el camino, gracias por tu comentario Rafa un beso
ResponderEliminarJuanjo tú ya sabes que hay ciertas constantes en mis poemas, el tiempo es una de ellas y lo que no regresa, lo que se nos escapa de las manos sin remedio y aunque vuelvan nuevos sueños parte del Alma siempre se lleva la arena de ese reloj.
ResponderEliminarMuchas gracias me alegra de verdad que te guste siempre he confiado en tu criterio, un beso muy grande
Anuska
Muchas gracias Angelines y a mi me encanta encontrarte además de leerte, las pérdidas sean del tipo que sean van marcando la vida y vuelves a tener ilusiones y proyectos pero ese arañazo en el alma siempre queda.
ResponderEliminarUn besazo
Pareciera que aquel duende
ResponderEliminarse aloja en mi cabeza y
me indica abrir tu blog justo en aquellos
momentos en los que me encuentro vulnerable.
Una vez mas tus palabras me calzan como
vestuario hecho a mi medida.
Cuídate Querida Ana.
Gracias Agatha por pasarte de nuevo por aquí y me alegra que estas palabras las sientas a tu medida, eso es lo maravilloso de un poema que uno puede hacerlo suyo.
ResponderEliminarCuídate tu tambien, un abrazo