miércoles, 13 de noviembre de 2013

Dejo la luz encendida






Y ahora
qué haría yo sin tu recuerdo,
sin el recuerdo de tu risa,
sin la luz de tu mirada.
qué haría yo
en las tardes frías y oscuras de otoño,

sin el tacto de tu recuerdo.

Dejo la luz encendida,
siempre encendida
por si vuelves
y vuelven contigo los gorriones,
el olor a castañas asadas,
a rosquillas y buñuelos,
y tus manos calentitas,
tu palabra siempre dulce,
siempre impulso
y la gloria de tu abrazo perfumado.

Peino cada día tu recuerdo,
ventilo tus palabras,
acuno tus silencios
y vuelvo a caminar agarrada de tu mano,
me miro siempre en ti
y crezco..... Mamá.


©AnaAgudo 

4 comentarios:

  1. precioso poema,ana,yo que conocí a tus padres y me acogieron en tu casa como a tí te acogieron en la mía, no puedo por menos que sentir un especial escalofrio al recordar con cariño aquellos momentos que pertenecen al pasado pero son inborrables..... No sé si Dios estará infinitamente lejos o al lado mío quizá.Yo ya no sé dónde está; ni si mira lo que ando o lo que dejo de andar. Ni si ha contado estas lágrimas que yo no puedo contar. (R. DE PENAGOS) Paco.

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  2. Nada hay mas conmovedor que las palabras de un poeta, cuando nacen del corazón.
    Un abrazo.

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  3. Tu dominas bien eso querido Juan, un abrazo fuerte

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