lunes, 28 de noviembre de 2011

ME DEJARÉ ACARICIAR POR EL VIENTO





Me iré despacio
con la complicidad
de estas hojas de otoño,
que rendidas se abandonan
a mis pies.

Me dejaré acariciar
por el viento de la tarde,
en ese camino de añoranzas.

Vuelan a mi paso
susurros
palabras
recuerdos,
vienen conmigo
en este vagabundear sin rumbo.

Me dejaré acariciar
por el viento,
para que me olvide el tiempo
y me cure de estos momentos,
barriendo del pensamiento
tristezas y desamparos,
en esta soledad de las aceras de mi alma.

Alguien sintiéndome perdida
saldrá a buscarme,
con los mismos ojos de ayer
y me acurrucará en su abrazo;
un beso se beberá esa lágrima
esa lágrima que no quiero mostrarle.

(A.A.M. © 2011)

Imagen : C.Crespo

jueves, 24 de noviembre de 2011

NO OLVIDES LAS SEÑALES





Con toda esa juventud
que le desbordaba entre sus manos
inundaba de luz aquel espacio
repartía alegría y color.
En cada mechón rubio de su pelo
albergaba un sueño,
una ilusión.

Él se enamoró de su sonrisa
y del eterno brillo de sus ojos,
se aproximó silencioso, dulce, perfecto
como un auténtico príncipe azul,
salpicando todo del encanto
de su palabra, impecable y certera,
además del embrujo profundo
del mar de sus ojos verdes,
con vidas y vidas vividas en el tiempo.

Él puso el mundo a sus pies
y sin que apenas se notase
la rodeó de un muro
cada vez más infranqueable,
poco a poco sin hacer ruido
transparente y tupido
como tela de araña
que empezó a inmovilizarla.

Miedos
celos
crearon surcos,
abismos como noche sin estrellas.

Ella escondió su escote,
alargó su falda
y en el camino aquél
sin darse cuenta apenas
se fue borrando aquella sonrisa,
aquella que un día enamoraba
ahora provocaba.

No olvides las señales

Un día se descubrió sola,
en esa soledad oscura acompañada,
arrinconada, sin camino,
en un mundo hostil,
con las alas tronchadas
y una pátina gris cubriéndola hasta el alma.

Asfixia
ahogo
ansiedad
impotencia
rabia

Trató de levantar el vuelo
con sus alas tronchadas,
pero el dolor y el miedo
sangraban desde su mirada.

Allí estaban los de siempre
de los que él le apartaba,
abriendo los brazos para abrazarla,
para rescatarla,
para llenar su abismo de ternura,
para curar sus alas con bálsamo de caricias,
sin esperar nada,
y volver a pintar su sonrisa mutilada,
coloreando ese mundo gris
por el que desde hace tanto tiempo transitaba.

No olvides las señales

no te saltes las señales


Que nadie rompa tus alas,
que jamás borren el brillo de una mirada.

(A.A.M.) © 2010

martes, 15 de noviembre de 2011

Lluvia de Noviembre




Pego mi nariz en el cristal
mis ojos se van detrás de la lluvia,
esta lluvia de Noviembre
que con rabia golpea el suelo.

Pego mi nariz en el cristal de la ventana
mientras veo el tiempo pasar
ladrón eterno de sueños y momentos,
como pasa el agua veloz
y se vuelve gris el color de la mirada.

Pego mi nariz en el cristal,
escribo en mi aliento aquel nombre
y en un suspiro cada palabra
que me quedó por decir o que no pude decir,
y me vuelvo pequeñita
mientras a través del cristal llueve,
sigue lloviendo
cómo un mar de lágrimas antiguas,
veo la vida pasar sin apenas inmutarme
en el silencio del jardín,
donde habitan las sombras
las siluetas abrazadas y escondidas,
esas que ya no duelen al partir
y la pena de que ya no duela
se vuelve más pena,
como la certeza de un punto final.

(A.A.M. © 2011)