Hundiré mi memoria en la arena de aquel desierto,
bajo manto de estrellas
que entonces observaban cómplices
caricias y brillo de miradas.
Hundiré mi memoria en aquel río,
ahogaré allí los sueños de regreso
limpiaré la piel de besos y versos,
que quedaron tatuados con el pincel
de los deseos.
Abrazaré el olvido compañero
ya sin lágrimas,
sin confundir alientos con un mismo destino.
Ese río de vida
último testigo
de aquella esperanza (A.A.M.)
Precioso poema, preciosa imagen que lo ilustra. La complicidad de las noches estrelladas es un marco incomparable para escribir un poema. Bonito poema y muy bonita la escenificación. Un beso
ResponderEliminarMe alegra que te guste, es un poema de sueños, de recuerdos, de añoranzas y si quieres de desesperanzas, cualquier marco es bueno para crear un poema, cuando los sentimientos están por encima de otras muchas cosas.
ResponderEliminarMuchas gracias un beso tambien para tí