
(Foto C.Crespo Nevada Madrid 2008)
Con los ojos cerrados
vuelve a mí intacta,
la imagen de aquella primera nevada
que juntos contemplamos.
Luminoso manto blanco
que brillaba reflejándose
en el amor de las miradas,
no existía el frío
ese invierno no hizo frío
en el ovillo eterno y cálido
que formó la ternura de unas manos.
Crepitaban los leños sus cantos agónicos
de dolor en aquella chimenea
y su rojo calor fue caricia de sueños
tejidos con besos,
quizás su quejido a veces punzante
auguraba que aquello que ardía con pasión
se despedazaba sin remedio, dejando solo cenizas,
grises cenizas,
indefensas cenizas,
que ante un soplo de viento pasaron a ser nada,
nada.
Quedó en mi pecho un copo de nieve
brillante, puro y blanco
como aquel recuerdo
(A.A.M.)©2010
Precioso poema Anuska, me ha encantado. Recreas de un modo pictórico la escena. Preciosos los recuerdos que haces poema con la facilidad que te da tener ese don para la poesía.
ResponderEliminarUn abrazo. Me ha gustado mucho tu derroche de sensibilidad.
Juanjo
Muchas gracias Juanjo, me alegra siempre tu visita y ya sabes que tu opinion es muy importante para mí
ResponderEliminarMuchas gracias un abrazo tambien para tí
Anuska