martes, 18 de diciembre de 2012

Mariposa Negra



De todas aquellas mariposas de colores
que coronaban cada rincón de mi casa,
de mis libros,
de mi alma,
de toda mi vida,
fue una mariposa negra
la que hizo nido en mis ojos,
en un tiempo frío y eterno.

El aleteo de aquella mariposa negra
inundaba mis ojos de lágrimas,
eran lágrimas negras de dolor
como sus alas.

Eran lágrimas de duelo,
de pérdida,
de adiós sin retorno.

Lágrimas negras y frías
de mariposa negra.

De todas esas palabras
que entonces me poblaron,
sólo una mueve y remueve
hoy mi raiz
y abona la tierra llena de ausencia,
donde se posaron mis pies
rodeados ahora de mariposas negras.


(A.A.M.) © 2012

miércoles, 12 de diciembre de 2012

¿Dónde estará aquel poema?




Imposible ya,
imposible recomponer
ese puzzle,
las piezas han quedado
esparcidas, perdidas
al otro lado de aquel muro
que elevó la distancia preventiva,
que jamás saltamos
y se entierran más y más cada día,
con el azote de un viento
de olvidos voluntarios,
de evidencias ocultas,
evidentes y encadenadas
que duelen,
que rasgan,
que rompen.

La nada toma posesión
de los sueños,
los destinos,
las miradas
y  las manos,
esas manos que hoy
mueven vacíos.

Otro invierno definitivo
ya cubre con su negro manto
el camino recorrido.

¿Qué ocurrió con aquel poema
que pusiste en mi mano?

 (A.A.M.) © 2012